Tanto tiempo en casa puede llevarnos a situaciones límite y momentos en los que perdemos la paciencia, por eso es clave definir acuerdos para convivir en familia.

En Colombia han pasado 11 días desde la declaratoria de la cuarentena decretada por el gobierno nacional debido al COVID-19 y ya son muchos los aprendizajes y reflexiones que esta experiencia nos deja.

En el ámbito familiar, por ejemplo -en el caso de las personas que no viven solas-, es totalmente inédito que estemos compartiendo 24 horas del día, los siete días de la semana, con nuestros familiares. Usualmente esto era algo que ocurría los fines de semana, cuando cansados de nuestros deberes laborales o académicos durante la semana, anhelábamos la llegada del sábado para poder estar juntos y disfrutar de actividades de ocio y recreación. Pero hoy, la situación mundial nos ha confinado a permanecer dentro de nuestras casas y para muchas familias, esto ha generado diversos desafíos.

La convivencia siempre plantea retos y en tiempos de cuarentena estos se hacen más evidentes: respetar el espacio de cada persona dentro de la casa, comprender que cada uno tiene gustos diferentes, compartir lugares o elementos de uso común como el baño o el televisor y distribuir de manera equitativa todas las labores domésticas que demandan mucho tiempo y energía, pueden ser foco de tensión y conflictos. Estos últimos no son algo malo, pues más allá de entenderlos como un combate, es preciso saber que los conflictos hacen parte de las relaciones humanas y surgen cada vez que tenemos diferentes opiniones sobre un mismo asunto. Así, no es problemático que surjan conflictos, pero sí necesitamos encontrar formas adecuadas para resolverlos en familia, de manera que ninguna persona salga lastimada o se sienta ignorada. 

Por eso en este artículo compartimos una metodología inspirada en el Proyecto Comunidades de Aprendizaje, de la Comunidad de Investigación en excelencia para todos-CREA de la Universidad de Barcelona, que basada en el diálogo igualitario, permite llegar a acuerdos que nos ayudarán a tener una convivencia más armoniosa:

  1. Identifiquen un horario a la semana para tener una reunión como familia: Conversar sobre la manera de relacionarnos y convivir debe ser un momento programado; no solo debe aparecer cuando tenemos problemas. Identifique junto a su familia un día y una hora a la semana en la que puedan hacer esta reunión. Tengan en cuenta que ese será un espacio respetuoso y seguro para expresar las opiniones por tanto estará libre de críticas y señalamientos. Es ideal que luego de cada reunión escriban las conclusiones, a manera de acta.
  2. Elijan a una moderadora o moderador: Es importante elegir una moderadora o moderador que dé el turno de la palabra y les permita organizarse. Niños, niñas y adultos tienen igual derecho a expresarse. El moderador(a) escribirá en el acta lo que se discuta y decida.
  3. Hagan un listado de los conflictos de la semana: Cuando inicie la reunión, elaboren un listado de las situaciones que generaron alguna molestia en la familia. Es recomendable identificar los conflictos más importantes (p.ej: la falta de orden en la casa, el lavado de la loza, el uso alto de la voz, etc.) para que puedan desarrollarlos con detalle (dos o tres, máximo por cada reunión). Aquí será clave enfocarse en la situación más que en las personas que han incurrido en ellas pues No se trata de hacer un juicio en el que se buscarán culpables.
  4. Aborden situación por situación: De acuerdo con el listado que elaboraron, retomen punto por punto. En cada situación escuchen con plena atención a todas las personas implicadas. Es importante esperar el turno en la palabra, expresar las ideas con calma, paciencia, respeto y cuidado de las otras personas. Todos evitarán juzgar y sancionar las situaciones que planteen los demás, recuerden que este será un momento para la sinceridad y para abrirnos a escuchar con amor.
  5. Construyan acuerdos: Una vez han comprendido con detalle lo que ocurrió en la situación, construyan acuerdos entre todos. La idea es cumplirlos durante la semana. Cuando terminen de construir los acuerdos de un conflicto, pueden continuar con el siguiente de la lista. Al final será importante que los acuerdos queden consignado en una hoja de papel que se pegue en un espacio visible de la casa, para que todos lo recuerden.
  6. Retomen lo acordado: Al iniciar las siguientes reuniones, podrán dedicar tiempo a revisar los acuerdos para saber cómo les ha ido con su cumplimiento. Si ven que está siendo difícil alguno de ellos pueden dialogar sobre esto para saber dónde radica la dificultad y cómo desde la solidaridad pueden apoyarse entre todos.

Tengan en cuenta que hablar de lo que nos está generando tensiones no es fácil pues no estamos acostumbrados a hacerlo, por eso es normal que al principio nos sintamos incómodos y que nos lleguen emociones que quizá no sabemos manejar, si esto ocurre (por ejemplo, si alguien llora) no hay que preocuparse por eso, es necesario acoger esa emoción con afecto y sin crítica. Cuando la persona se sienta mejor, pueden reanudar el diálogo.

Finalmente, si usted es el padre, la madre o el adulto responsable del hogar recuerde que nadie es perfecto, entonces es posible que algunas de las situaciones planteadas hayan sido generadas por usted. No se enoje por ello, pues si todos tienen apertura a escuchar, luego de esto saldrán fortalecidos como familia, con más herramientas para dialogar, comprenderse y convivir.