“ESCRIBIR EN CUARENTENA”
Un llamado a la coherencia.

“CUARENTENA” palabra que genera preocupación, incertidumbre y grandes retos, además, implica la ausencia de los estudiantes en las instituciones educativas, el Multipropósito no es la excepción,  con ella, se empezó a hablar de educación virtual,  con un agravante en este caso y es que,  para una comunidad educativa ubicada en la zona de ladera de  Santiago de Cali, de estrato socioeconómico 0 y 1, con un alto porcentaje de analfabetismo, con familias que sobreviven del trabajo informal, variado, ambulante y en otros casos, con ausencia de éste, que subsisten gracias al  día a día y con innumerables carencias, que llevan a que muchos de los niños y niñas estén a cargo de familiares y cuidadores. Con todo esto encima, tener un computador en casa y acceder a Internet, son costos muy difíciles de asumir para la mayoría de los hogares de esta hermosa loma, convirtiendo esa virtualidad, en una realidad bastante lejana, volviéndose en algo casi ficcional.

Entonces, frente a este nuevo escenario, surgen un sinnúmero de preocupaciones, angustias y cuestionamientos, entre ellas: cómo llegar a los estudiantes con la formación académica durante la cuarentena, cómo afrontar desde el ser profesional y como sujeto social el cuidado de la vida misma y la de los seres queridos, cómo establecer prioridades en este momento.

Cómo no pensar en el Multi, (así le decimos a la IETI. MULTIPROPÓSITO) este escenario que construye desde hace más de 15 años procesos lentos pero efectivos enmarcados en las pedagogías activas y socioconstructivistas que permiten pensarse una relación pedagógica más humana, con todo esto, cómo no utilizar las estrategias de construcción del conocimiento en este tiempo, cómo no usar el lenguaje como opción para afrontar esta cuarentena.

Hurgando en este inventario pedagógico, salta el “Diario de Vida” esa estrategia usada en el aula para reconocer los avances en el desarrollo del lenguaje escrito y, además, brindar a los estudiantes la posibilidad para que, desde el ser, puedan usar el lenguaje escrito como una herramienta de descarga emocional de sus sentimientos, que luego, se revisa si así, lo permiten y, que se usa para un detectar sinfín de aprendizajes en ellos.

Fue así, con las preocupaciones de los docentes antes mencionadas rondando constantemente entre mente y pecho durante el periodo de teletrabajo,  como una maestra hace un llamado a la coherencia y propone éste ejercicio al colectivo de sede, de aprovechar la escritura como lo hacen los estudiantes, para canalizar emociones, interrogantes, retos que este momento presenta,  pero, también, como estrategia para que cada uno descubra sus potencialidades frente a la escritura de su experiencia personal, familiar y profesional en la CUARENTENA, desde cualquier tipología textual que el momento le motive.

Es así, como los maestros empiezan un valioso ejercicio de escribir, si, escribir, sobre sus miedos, sus retos, su barrio, lo que ya no sucede allí, los personajes que la cuarentena escondió, aflorando desde el alma, la poesía que no esconde la postura política, escribir y ya.  Hoy, el computador de estos maestros es testigo de esas palabras que no se quedaron atascadas en el alma por la cuarentena…

He aquí un poquito de esas letras que surgieron sin parar:

“…Se generó con mi postura una pequeña crisis, que permitió después que cada uno expresara las angustias, preocupaciones reprimidas ante esta situación de incertidumbre que estamos viviendo por esta pandemia. También, Ana hizo una lectura gratis sobre un libro de Claudia Rueda, que decía “algunas veces se atasca el alfabeto en tu garganta” y aunque también puedo decir que lo tengo atascado en el alma, he escrito esta crónica atendiendo la sugerencia que nos hizo, para ir teniendo material escrito para el tiempo de la esperanza, que llegara estoy segura solo con la ayuda de Dios…” (María Licenia Jiménez, Docente grado 4º)

“… Al principio debo confesarlo me sentía abrumada de tener que abrir, descargar, imágenes, tener que leer una a una cada actividad, pero, cuando empecé, ya no quise parar de leer. Empecé a sentir una gran emoción, alegría y entusiasmo de saber, que no solo era el trabajo de los niños y niñas el que me presentaban, era un trabajo colectivo, donde se notaba el acompañamiento de sus acudientes, un trabajo completo, prolijo; paradójicamente, antes del confinamiento a causa del COVID-19 y por los afanes de cada día, la gran mayoría de estudiantes no cumplían con sus deberes escolares, si los llevaban estaban incompletos, los acudientes manifestaban poco interés por los deberes de sus hijos y la comunicación para que los orientara en el trabajo escolar era insuficiente con muchos de ellos…” (Mónica Aguirre, docente grado 3º)

“…No salgas, dicen aquellos, 

que te vas a contagiar, 

sin saber la necesidad del pueblo 

y de su necesidad de trabajar…”. 

(Francisco Arévalo, docente grado 5º)

“…Desde mi ventana miro el horizonte y admiro la alameda que puedo apreciar, el aire fresco y los pajaritos que cantan sin parar acompañando este silencio ceremonial. A mi lado mis mascotas que me siguen sin parar, mi hija enclaustrada no para de trabajar, mi hijo en lo suyo y a mi esposo le tocó trabajar…” (Luz Marina Gómez, docente grado 5º)

“… En estos días de aislamiento de otra no quedó sino, sentarse a observar cosas y escribir hasta en verso, pues ya verán que salió…        En mi cuadra, mi calle, mi barrio….

El Fruver 32 con 32 cerró, el Efecty con reglas de higiene de uno en uno atendió.

La farmacia de Farmacéuticos Jiménez completamente vacía quedó…parece que nadie enfermó ni medicinas necesitó

Don ARISTIDES, salvado de la muerte su granero abrió, sin subir los precios y con su don de servicio a todos atendió.

Los MARIGUANEROS de la esquina ni el coronavirus los aleccionó con reuniones en la calle, se peluquearon y su marihuana con su olor nos inundó…

El REVOLCÓN, todos los días abrió y su servicio prestó…No atiende doña OMAIRA porque su hijo………la protegió “Mientras yo esté en casa, mi mamá no atenderá” ejemplo de vida, amor y lealtad este joven nos da…” (Carmen Leonor Ampudia, Docente grado 3º)

Y así,  la escritura toma lugar como una  posibilidad para cuidar la vida, de gritar con letras toda la impotencia que se siente frente a una situación inesperada, de manifestarse contra una serie de injusticias sociales que nos ponen en diferentes lugares y  en diferentes formas de vivir, una situación que incluye a todos: LA CUARENTENA, pero, también, desconoce a todos, sus singularidades, las particularidades sociales y económicas que, luego, obligarán a asumir una postura que esté ligada también, a defender la vida en el día a día que nadie resuelve,  todo esto y más, se está escribiendo porque los maestros usan palabras para sacar del alma este COVID 19 que ha traído tanto dolor.