Orientaciones para fortalecer el liderazgo pedagógico

#AmorporEducar, Liderazgo directivo - pedagógico

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Foto por: EL TIEMPO – https://bit.ly/2UAZsUH

Los educadores, promotores, asistentes, asesores y todas las personas que orientan el trabajo con los campesinos juegan un papel fundamental en estos momentos para preservar la vida y la salud de quienes producen los alimentos que hoy, más que nunca, requiere nuestro país. Este escrito es para ustedes, responsables de que nuestros campesinos puedan tener vida y salud, a pesar del coronavirus. Quizás es hoy cuando mejor se ha comprendido en Colombia el valer de los más de doce millones de colombianos campesinos. Desde estas páginas animamos a todos los que trabajan con ellos para que, en medio del trabajo con la madre tierra que nos alimenta, su vida, su salud y la de sus familias se preserven y garanticen. 

Agradezco al Maestro y educador Javier Serrano Ruiz, experto en políticas educativas para el sector rural colombiano sus valiosos aportes para escribir esta nota. Javier Serrano ha sido durante muchos años coordinador y asesor del Ministerio de Educación nacional para la Educación rural. Pertenece actualmente a la mesa nacional de Educación rural. Es Licenciado en Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana, Magister en Lingüística y en Educación de la Universidad Osnabrück, en Alemania. Hace un par de días me entregó un escrito orientador, del cual destaco algunas de sus reflexiones y sugerencias a quienes orientan la actividad campesina y que se deben tomar de manera inmediata para preservar la vida y la salud de quienes producen nuestros alimentos en estos momentos de urgencia nacional.

  • El tratamiento de la información por la mayoría de los grandes medios de comunicación supone que la pandemia es solo urbana, por la mayor densidad poblacional. Sin embargo, nada indica que las zonas rurales vayan a estar excluidas; ya se reportan casos y se sabrá de nuevos enfermos en lugares progresivamente más alejados. 
  • Por esto, en los mensajes que se emiten son fundamentales la responsabilidad y la solidaridad, particularmente en un país lleno de inequidad, polarización y con mucho del tejido social roto. 
  • En las zonas rurales el derecho a la salud, como sucede con otros derechos humanos, está menos garantizado, tanto por la cobertura del sistema como por su calidad. Si en las ciudades hay certeza de la insuficiencia, ¡sabemos lo que eso quiere decir en el campo!
  • El bajo nivel de escolaridad y la precaria calidad de la educación rural inciden en la capacidad de muchos habitantes para comprender la situación y adoptar las medidas de protección necesarias en su medio. No basta con tener acceso a TV o radio, Se deben comprender los mensajes y adaptarlos a las situaciones propias. 
  • Las informaciones de grandes cadenas radiales no llegan a muchas regiones del país o la gente prefiere emisoras locales, regionales o nacionales que dedican su programación a entretener y no a informar;  cuando informan, con frecuencia difunden los mismos mensajes de las grandes cadenas, pero interpretados por comunicadores con menor formación y entendimiento de los temas. 
  • La gran mayoría de las orientaciones se refieren a cómo protegerse en contextos urbanos. Es distinto protegerse en un bus de transmilenio que hacerlo en medio de una cosecha de  recolección manual de café o papa, por ejemplo. 

Si usted es un promotor de desarrollo campesino, puede orientar la comunicación responsable en las redes sociales y en los contactos de cada persona y de cada institución. Esto significa reenviar solo mensajes que aporten algo útil; documentos pesados y repetitivos solo complican la red. 

Es posible hacer reuniones virtuales cortas y propositivas con grupos con influencia campesina, para  facilitar que la población rural entienda el problema y adopte las medidas necesarias para cuidarse, sin paralizar su trabajo. Si algún líder local quiere hacer estas reuniones o enviar mensajes masivos o multiplicadores, pero no sabe cómo se arma una reunión por chat u otro medio, anímelo a preguntar y alguien podrá orientarlo. Al hacer estas reuniones tenga en cuenta qué vamos a decir. 

Esas reuniones deben llevar a decisiones claras y factibles: 

¿Qué vamos a hacer? ¿A quiénes les estamos hablando? ¿A estudiantes y sus familias? ¿A otros? Las personas con las que se va a reunir, ¿A qué actividad dedican la mayor parte de su tiempo? ¿En qué momento del ciclo productivo están en este momento y eso qué actividades requiere?

No son iguales los ciclos en cultivos transitorios que en los permanentes, ni se viven las mismas situaciones, los mismos riesgos y las mismas posibilidades de cuidado en la siembra que en la cosecha. Y en todas partes del país no se está en el mismo momento de la producción. El trabajo con el café puede servir como ejemplo. 

En el occidente del país se está empezando la recolección de una cosecha. En el nororiente se acaba de recoger la única cosecha del año y los cafetales empiezan ahora a florecer. La recolección va a significar en el occidente mayores concentraciones de trabajadores, albergues colectivos, e itinerancia de recolectores. Todas estas actividades implican riesgo de contagio. 

  • ¿Cómo vive la población esas actividades y qué podemos decirles que supere el mensaje de “permanezca encerrado y cuide a los abuelos”? ¿Qué sabemos de las condiciones concretas de trabajo, que nos permita orientar más allá de lo que la gente ve? ¿Cómo es el desplazamiento de la gente entre regiones, fincas y dentro de ellas? ¿Cuántas personas se suben en la cabina de un carro y por cuánto tiempo? ¿Cómo son los dormitorios de las fincas y las condiciones de cocina y comedor? ¿Qué bebe la gente durante el trabajo y en qué condiciones? ¿Qué nos resulta de ese conocimiento y del que ya tenemos sobre la situación, para que nuestro mensaje no sea uno más, sino le diga a la gente lo que no le dicen los otros medios y le ayude a ver lo que le sirve hacer?

En el nororiente, la sequía ha sido larga y empiezan las lluvias. Algunas actividades importantes ahora son renovar cafetales, cuidar semilleros, adecuar sombrío y abonar. Eso significa menos concentración de gente en las labores, pero más gente en los días de mercado y menos pancoger en las fincas. Algunas preguntas anteriores siguen siendo válidas. Añadamos algunas. 

  • ¿Qué tareas exigen cada una de las actividades principales y qué tanta gente requieren? 

En muchos casos abonar significa palear la cereza del café, empacarla en bultos, llevarla al cultivo y distribuirla. 

  • ¿Quién empaca? ¿Con qué herramienta? ¿Hay turnos? ¿Se comparte la pala entre quienes se turnan? ¿Cómo se lleva al cafetal la cereza y cómo se distribuye? 

El hecho de que haya menos pancoger en las fincas y circulen todavía excedentes de la cosecha, hacen que más gente acuda al mercado y que los turnos que han establecido las alcaldías no siempre se respeten. 

  • ¿Cómo se saluda la gente? ¿Qué formas tradicionales de compartir hay? ¿Cuáles son las razones para que la gente, a pesar de las advertencias, siga dándose la mano y juntándose a compartir una cerveza, apretados en el rincón de la tienda? 

Se trata de entender dónde y cómo se puede incidir para que a todos nos vaya mejor. Posiblemente ahora podamos discernir mejor los contenidos que vamos a transmitir, de acuerdo con nuestro conocimiento de las condiciones concretas de la gente. 

Los mensajes. No hay que suponer que todo el mundo entiende expresiones que se vuelven comunes aunque se desconozca su sentido. Explicar las cosas y llamarlas por su nombre es mejor. Algunos ejemplos tomados de medios de comunicación:

  • PANDEMIA quiere decir que el mal es democrático: nos puede dar a todos, en cualquier parte del mundo, pobres o ricos, feos o bonitos, jóvenes y viejos. 
  • PICO DE CONTAGIO es el momento en que la enfermedad le llega a más gente. 
  • PROGRESION GEOMETRICA quiere decir que cada infectado contagia a varios y por eso el mal se vuelve incontrolable.  
  • APLANAR LA CURVA  quiere decir que hay que hacer que el número de enfermos crezca más despacio, para que alcancen los médicos, los enfermeros y los hospitales. 
  • ASINTOMATICO quiere decir que ¡el mal no se nota hasta que se nota! Cuando se nota, ya uno ayudó a regar el mal.

Evitar los discursos y los sermones. Frases cortas, directas, claras y afirmativas. No se trata de escribir documentos sino de transmitir mensajes efectivos.

  • Establecer y mantener una frecuencia de mensajes: algo así como cada día un mensaje; el mensaje de buenos días y el de buenas noches…
  • Utilizar todos los medios disponibles. 
  • Tener en cuenta las diferencias de edades entre grupos: los niños son clave, por su capacidad de memorizar y recordarles a los adultos. 
  • Utilizar recursos nemotécnicos, como rimas, refranes y otros.

Para los medios visuales, hay tener en cuenta que los gráficos estadísticos, por ejemplo, requieren altos niveles de abstracción. Otras imágenes son más comunicativas para nuestros destinatarios. 

  • ¿En quiénes podemos apoyarnos para comunicarnos y a través de qué medios? ¿Tenemos contacto con medios locales o regionales de comunicación: radio, canales locales, chat u otros? ¿Cómo vamos a utilizar esas posibilidades? ¿Hay experiencias de acciones que se estén desarrollando por algunos de nosotros y de piezas comunicativas que se estén emitiendo y que se puedan dar a conocer a otros a través de los medios que manejamos?

Finalmente, piense en que hay que salvar vidas. Que el mal no es un juego. O, mejor, nos jugamos la vida si no lo sabemos enfrentar.

Por: Bernardo Nieto Sotomayor. Equipo Editorial Periódico El Campesino.