Liderazgo colectivo para enfrentar el Covid-19

Liderazgo educativo

Por: Alberto Espinosa López

 El 24 de marzo de 2020 será recordado por todos los colombianos como el día en que conocimos aquello del “aislamiento preventivo obligatorio” a causa de la peor amenaza que ha sufrido la humanidad en más de 100 años: el Covid-19, que ponía en riesgo la salud y podía conducir a colapsar el sistema hospitalario, lo que implicaba que, a partir de esa fecha, nadie podría salir de su lugar de residencia.

Quién diría que tendríamos que vivir una situación nunca vivida que nos obliga a cada uno a pensar en cómo proteger y ser protegido para no ser víctima del Coronavirus y lo que es peor, ser transmisor del virus aún sin tener algún síntoma.

Reflexionar sobre cómo sobrevivir ante esta nueva situación sin salir a trabajar, sin que los niños y jóvenes puedan ir a estudiar y los adultos mayores tengan que recluirse para evitar ser víctimas mortales de la pandemia, ha sido tarea diaria para todos nosotros.

De la preocupación por la salud, rápidamente se pasa a la angustia por la supervivencia, por la pérdida del empleo o de la fuente de subsistencia de tantos trabajadores informales o independientes, microempresarios, pequeños, medianos y grandes empresarios que, al paralizarse la actividad económica, entran en pánico, desconcierto y desorientación.

Las autoridades, los líderes espirituales, políticos, económicos, cívicos y sociales empiezan a dar directrices, definir políticas, estrategias, proyectos, planes, programas, tomar decisiones y tratar de ajustarse a las nuevas condiciones.

Y surge la primera conclusión: de esta crisis tenemos que salir con la participación, compromiso y transformación de todos y cada uno, no podemos esperar a que los demás la resuelvan, cada ciudadano tiene una responsabilidad que comienza por cuidar de su salud y la de los que lo rodean, para garantizar el bienestar propio y de los suyos.

Teniendo salud se puede empezar a pensar: tengo tiempo, tengo la oportunidad de analizar qué es lo que está pasando, dónde estoy, cómo estoy, cómo soy, qué hago, por qué hago lo que hago, qué está pasando a mi alrededor, quiénes están sufriendo enfermedades, hambre, tristeza, dolor, qué puedo hacer para comenzar a salir de esta crisis.

Cada uno tiene que cuestionar qué significa ser humano, cuál es el propósito de su vida, cuáles son sus creencias y valores fundamentales, qué actitud va a tomar ante esta nueva situación, cuáles son sus talentos, competencias y habilidades que le permitirán identificar oportunidades para superar esta crisis, para tener salud y generar prosperidad para sí mismo y para los que lo rodean. También es una ocasión para que cada uno pueda analizar cómo venía viviendo, replantear o reforzar aspectos de su vida personal, familiar y social, proyectar cuál será su posición después de la cuarentena, qué puede aportar para que haya más equidad y solidaridad que conduzcan a una convivencia en paz, más humana y justa.

La primera invitación es a ser conscientes: estoy vivo, soy responsable, depende de mí cómo aprovecho cada minuto, cada situación, ¿puedo pensar, meditar, reflexionar, comprender mi realidad, mis circunstancias, mis limitaciones, planear mi futuro, a dónde quiero llegar, ¿qué puedo hacer hoy? Y lo más importante: qué depende de mí y qué de otros.

Es el momento de pensar en el liderazgo colectivo, en la medida que cada uno puede liderarse a sí mismo, ser consciente, respetuoso, responsable y solidario, puede empezar a pensar a qué grupos, comunidades, organizaciones, barrio, vereda, municipio y región pertenece, cuáles son las necesidades, dificultades y problemas de cada uno y a cuáles y cómo puede aportarles.

El liderazgo colectivo implica que un equipo elegido, nombrado o aceptado por el grupo piense y actúe con un propósito superior compartido por los integrantes de cada comunidad, con auténtico interés por sus preocupaciones, sufrimientos y necesidades. Esto requiere generosidad, capacidad de escucha, empatía, capacidad de inspirar y orientar, humildad y voluntad de servicio, por encima de cualquier interés personal o particular.

El liderazgo colectivo conduce a que los líderes que mencione anteriormente, actúen conjunta y solidariamente, conformando comunidades de aprendizaje, de colaboración, que inspiren y orienten para construir un futuro compartido, próspero, con oportunidades para satisfacer las necesidades de la comunidad y de cada uno de sus integrantes y que así, entre todos, podamos construir el país que soñamos.

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