Encuentro educación “más allá de las etiquetas”

Competencias socioemocionales, Intercambio de experiencias

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En el marco de la iniciativa La Educación Que Nos Une, Scholas y la Fundación Empresarios  por la Educación realizaron el encuentro: Educación Más allá de las etiquetas. Un espacio donde se generaron interacciones entre distintos actores con una realidad compartida.

Un encuentro más allá del discurso y pensado desde la interacción, el pensamiento y sentimiento de saberes de estudiantes y directivos docentes. El 1 y 6 de agosto bajo la alianza La Educación Que Nos Une, Scholas Ocurrentes y la Fundación Empresarios por la Educación gestaron los encuentros: Educación más allá de las etiquetas.

El primer encuentro denominado “La Palabra”, contó con la participación de 30 jóvenes de Colombia, México y Panamá, allí cada uno de ellos expuso su perspectiva sobre la educación. Desde las preguntas más reflexivas, pasando por las absurdas. Estas fueron algunas de las visiones recogidas durante el primer encuentro:

La educación sabe a…

  • Tacos: porque es variada, aprendes diferentes cosas y es diversa y rica.
  • Papas: porque las papas van bien con todo.
  • Sopa de costilla: porque se puede compartir entre todos, a muchos no les agrada, pero cuando la brindas, te la aceptan porque es muy típica de Panamá.
  • Salsa agridulce: porque el conocimiento es poder, muchas veces el conocimiento llega de la forma que no debería entonces a veces llega a ser agrio.
  • Sándwich: porque trae variados ingredientes y a todos les gusta algo en específico.

 La educación es de color…

  • Terracota: Por sus matices y porque nadie cree que es lindo, pero sí.
  • Color arcoíris: Porque, así como el arcoíris tiene muchos colores, la educación es igual, tenemos diferentes perspectivas y cosas por aprender.
  • Azul clarito: porque irradia esperanza.
  • Gris: porque es una combinación entre negro y blanco, porque a unos les gusta y a otros no, a veces se ve un camino oscuro, pero al final se ve una luz.
  • Blanco: como un tablero o una hoja dispuesta a llenarse.
  • Azul: por el uniforme de los colegios. También los invita a aprender.

Durante el espacio los jóvenes expresaron la frustración que sentían muchas veces al dar más importancia a la nota que a lo realmente aprendido. Así mismo manifestaron la necesidad de una educación basada en su contexto. También indicaron que el sistema educativo no los preparaba para el mundo que los esperaba afuera de la institución educativa.

El segundo encuentro: “El Otro”, estudiantes de Colombia, Panamá y México, y directivos docentes se encontraron en una especie de “experimento” en el que ninguno sabía quién sería su compañero de grupo. La intención de este espacio era el de conocer al otro desde el otro y no desde la percepción que se tiene y desde ese lugar empezar a crear poniendo la diferencia en la mitad.

“No hay un resultado esperado, sino la oportunidad de crear algo nuevo cuando los “distintos” se reconocen”.

El espacio inició con una breve lectura de Pablo Rincón, rector de la Institución Educativa Club de Leones en Cúcuta, quien invitaba a los participantes a conectarse con el espacio que iniciaba, un mensaje pertinente para este momento en el que se requiere más liviandad y humanidad, centrándose más en el interior que en las cosas externas:

“Desarrollar mi naturaleza espiritual, ampliar el nivel de conciencia, trascender lo egoísta y lo material, buscar 5 minutos para meditar o estar en silencio cada día, pedir perdón a quienes haya ofendido de palabra u obra. Liberarme de resentimientos perdonando a quienes me causaron algún daño Estar más atento a las acciones que esté realizando. Conocer fundaciones que se dediquen al servicio social”.  

Las actividades se llevaron a cabo por medio de la conversación y la escucha, permitiendo que entre los participantes se sintieran a gusto y confiados, reconociéndose y aceptando la diferencia que existe, no solo porque son estudiantes y profesores, sino porque están rodeados y enmarcados en el sector educativo.

A partir del saber del otro, se llevó a cabo la primera actividad, en el que los participantes se presentaban y renombraban de acuerdo con sus gustos, experiencias o pasiones, así que ya no habían profesores y estudiantes, sino ‘cine’, ‘capitán planeta’, ‘pokemon’, ‘orquídeas’, ‘mister curioso’, ’Dory’, ‘Multiusos’, ‘Zeus’, ‘Benito’, ‘Zenzei’, ‘Bogotá’…etc.

Durante el encuentro, todos compartieron travesuras del colegio, permitiendo identificarse como seres humanos que viven, sienten, aprenden de sus errores y crecen.

Por medio de una actividad donde los participantes reconocían y daban su opinión sobre unas imágenes, se habló de los juicios que se hacen, dejando claro que no siempre los juicios son malos, ya que nos dejamos llevar por lo que conocemos y no conocemos, pero también que se debe ser muy cuidadoso con lo que se dice del otro y hacerlo con fundamentos con el objetivo de desaparecer los prejuicios que se tiene de los demás.

“Los juicios son muy propios de quien los emite, que viene de su forma de ver el mundo, mas no de quien los recibe”.

“Los que somos maestros, tenemos una intuición pequeña que, al mirar los rostros, nos hacemos una visión del estudiante y con el tiempo, los vamos descubriendo”.

Preguntas que surgieron durante el encuentro:

  • ¿Qué tan ligado están los sentimientos de los juicios?
  • ¿Es un instrumento para saber cómo puede llegar a ser una persona?
  • ¿Qué podemos hacer distinto y mejor para evitar juicios?
  • ¿Cómo usar la observación para emitir los juicios?

Los placeres culposos también invadieron los grupos de trabajo donde los participantes compartieron esos gustos inusuales de cada uno, permitiendo así, socializar y conocerse a fondo, ya que algunos se sintieron identificados con esos gustos.

Para finalizar el encuentro entre estudiantes y profesores, se les pidió que, de manera anónima para los que quisieran, compartieran su opinión sobre el espacio creado.

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