El componedor de palabras: herramienta para afianzar la decodificación

Acompañamiento a familias, Competencias de lectoescritura

Autor: Catalina Duarte Salcedo, consultora en educación para el Banco Interamericano de Desarrollo

“Aprendamos todos a leer” es la iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo para la enseñanza de la lectura y la escritura inicial. Empleando una metodología activa el programa busca desarrollar y consolidar las habilidades precursoras de la alfabetización inicial; y para hacerlo, además de su propuesta de materiales para estudiantes y docentes, se apoya en diversas herramientas que permiten al niño o la niña practicar y aplicar las habilidades en su contexto, buscando así que se interiorice el aprendizaje. Un de estas herramientas es el componedor de palabras, que se usa para que el estudiante componga las palabras una vez ha logrado identificar cada uno de los sonidos que componen una palabra. El componedor de palabras es una herramienta poderosa para trabajar la decodificación.

Muchos adultos hemos olvidado como aprendimos a leer y a escribir, y eso hace que cuando interactuamos con niños y niñas en edad de aprender nos sintamos perdidos y no tengamos claro como apoyarlos en el proceso. Por eso vale la pena recordar que el primer conector con la lectura es la conciencia de los sonidos de las letras, que permite a los niños y niñas identificar que lo que hablan puede descomponerse en sonidos (los fonemas) y estos sonidos a su vez tienen una representación gráfica (los grafemas).

A medida que su proceso avanza y van aprendiendo mas letras (sus sonidos y formas) los niños y niñas son capaces de leer y representar palabras sencillas (decodificar). Por ejemplo, cuando saben las formas y sonidos de las vocales y algunas consonantes, pueden descomponer en sonidos palabras sencillas como:

 “amo” /a/ /m/ /o/

o “mono” /m/ /o/ /n/ /o/

El componedor de palabras es una herramienta fácil de hacer en casa o la escuela. Para hacerlo se      imprimen, o se escriben de forma clara, todas las letras y dígrafos, en mayúsculas y minúsculas (mínimo 5 de cada una), en hojas de papel. Una vez se tienen las hojas, se recortan las letras para formar tarjetas y se organizan en grupos (mayúsculas y minúsculas). Estas letras sueltas permiten a los estudiantes representar las palabras que han descompuesto en sonidos, seleccionando las letras que las componen. En este video presentamos cómo puede hacerse un componedor de palabras.

El componedor de palabras puede usarse de diversas formas, una de ellas es la representación gráfica de las palabras que los niños y niñas han logrado descomponer en sonidos. Siguiendo con el ejemplo anterior, cada estudiante toma de su componedor de palabras las letras que corresponden a cada sonido y las organiza para reflejar lo que acaba de descomponer:

amo:

a

m

o

 

mono:

m

o

n

o

 

Lo ideal es que una vez el niño o la niña haya compuesto la palabra seleccionando las letras de su componedor de palabras, siga a transcribir las palabras en su cuaderno y luego las lea en voz alta. Otra forma de usar el componedor de palabras es pidiéndole al estudiante que seleccione las letras que conoce y repita sus sonidos, o pidiéndole que componga palabras que se han definido previamente. En este video se presentan algunas alternativas para el uso del componedor en el aula.

Es importante considerar que al jugar con el componedor de palabras el niño o la niña no están escribiendo, por lo cual es recomendable complementar este ejercicio con trazos en cuadernos o tableros donde cada uno transcriba las palabras compuestas y luego las lea en voz alta. De esta forma, los niños y niñas comienzan a explorar el mundo de la escritura.

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