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El observatorio es un espacio que tiene como propósito principal analizar experiencias nacionales e internacionales sobre la reapertura de los Establecimientos Educativos y sus lecciones aprendidas frente a la emergencia sanitaria COVID-19, consolidando un lugar de consulta sobre el regreso a las aulas con análisis académicos para la comunidad educativa.

Colombia

Resolución 1721 del 24 de septiembre de 2020

Fuente: Larepublica.co

Mediante la resolución 1721 del 24 de septiembre de 2020, el Ministerio de Salud  en total concordancia con el Ministerio de Educación Nacional, publicó el protocolo de bioseguridad para el manejo y control del riesgo del coronavirus COVID-19 en instituciones educativas, instituciones educativas de educación superior y las instituciones de educación para el trabajo y desarrollo humano para adoptar en el retorno gradual progresivo y seguro a las aulas de clase bajo el esquema de alternacia. Frente a ello, algunas de las medidas contempladas en dicha resolución contemplan:

  • Consideraciones específicas para Instituciones de Educación Superior y niños y niñas entre 2 a 5 años.
  • Recomendaciones de desplazamiento y de ingreso y salida de las intituciones
  • Medidas de adecación
  • Medidas de limpieza y desinfección
  • Prevención de situaciones de contagio
  • Manejo se situaciones de contagio
  • Medidas a tener en cuenta por estudiantes,padres de familia y personal que trabaja en la institución.

Frente a ello, el Ministerio de Educación Nacional, dará asistencia técnica a las entidades territoriales para la adopción de las medidas teniendo en cuenta las características contextuales y las  condiciones territoriales.

Uruguay

Uruguay se ha convertido en uno de los referentes mundiales para todos los interesados en encontrar la mejor forma de volver a los colegios. En este momento, donde la comunidad de estudiantes, familias y escuelas está a la expectativa por el regreso a las aulas, es absolutamente pertinente aprender de las experiencias de los países que han conseguido mostrar evidencias de la efectividad de sus estrategias, y Uruguay es uno de ellos. Ana Pais expone, en su escrito para la BBC, que Robert Spires, profesor de la Universidad de Richmond en Inglaterra, ha mostrado que el caso de Uruguay supera en sus resultados a países como Suecia. Algunas de las medidas iniciales que contribuyeron a su éxito son, por ejemplo, que “las clases presenciales no volvieron todos los días ni durante el horario habitual”, “las jornadas presenciales no se extendieron más de 4 horas diarias”, o que, “cuando los salones no permiten los 2 metros de distancia social, los compañeros de clase son divididos en dos grupos: unos concurren lunes y martes, por ejemplo, y otros jueves y viernes”.  

En los artículos que encontraran a continuación, se resalta la importancia de la comunicación y la escucha entre los sectores implicados (estudiantes, familias, colegios, entidades distritales), las medidas tomadas en materia de bioseguridad, la priorización del regreso a clases y la necesidad, como señala Leandro Folgar, presidente del Plan CEIBAL, de “no confundir una buena respuesta de emergencia con un modelo educativo funcional”. Esto último quiere decir que, aunque lo más seguro es que los colegios no vuelvan a funcionar inmediatamente igual que como lo hacían antes de la pandemia, esto no significa que el valor pedagógico de las interacciones educativa en las aulas y los recreos no deba ser una prioridad en este momento. 

Los siguientes artículos periodísticos, son algunos de los más relevantes y mejor sustentados sobre este asunto, para pensar el caso colombiano: 

  • Artículos:
  1. NombreCoronavirus en Uruguay: qué se puede aprender del regreso a clases del primer país de América Latina en reanudarlas desde que empezó la pandemia

    Fuentehttps://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-53579960 

  1. NombreUruguay: the first country in Latin America to reopen its educational system

    Fuentehttps://blogs.iadb.org/educacion/en/uruguayreopening/ 

  1. NombreUruguay completa la reapertura de las escuelas: 256 mil alumnos vuelven a clase en Montevideo.

    Fuentehttps://www.infobae.com/america/america-latina/2020/06/29/uruguay-completa-la-reapertura-de-las-escuelas-256-mil-alumnos-vuelven-a-clase-en-montevideo/ 

 

The Conversation: How other countries reopened schools during the pandemic – and what the US can learn from them

Fuente: news.richmond.edu

El Dr. Spires es un experto en el estudio de la educación comparada a nivel internacional. Su trabajo actual se enfoca en el seguimiento y análisis de las experiencias de los distintos países que le han apostado al regreso seguro y progresivo a las aulas. Por eso, vale la pena prestar atención a sus hallazgos para pensar el retorno a los colegios en Colombia. Uno de sus a portes más valiosos ha sido la definición de criterios globales para poder contrastar los alcances y las limitaciones de las estrategias para regresar a los colegios: a) reapertura lenta y por fases, b) máscaras y distanciamiento en las escuelas, c) máscaras y distanciamiento en la comunidad, d) decisiones basadas en datos actualizados, y  e) comunicación oportuna con el público y los padres. El Dr. Spires y su equipo se han ocupado de calificar el éxito de las experiencias internacionales a partir de una escala donde la letra “A” representa el valor más alto y “D” el más bajo. Esto les ha permitido orientar la mirada de la comunidad internacional hacia las experiencias más eficaces hasta el momento y hacia los obstáculos más difíciles y comunes en el reto de retomar de forma seguro la vida escolar a las instalaciones educativas.

Para el Dr. Spires “No existe una forma perfecta de reabrir las escuelas durante una pandemia”, sin embargo, afirma que es posible aprender de las políticas prácticas que han mostrado ser eficientes en el mundo. “El uso estricto de máscaras y el distanciamiento social son fundamentales, tanto en las escuelas como en las comunidades circundantes. Y tanto los funcionarios como las familias necesitan datos confiables y actualizados para poder evaluar continuamente los brotes y cambiar de rumbo rápidamente si es necesario”.

 En este artículo, publicado por el portal de noticias de la Universidad de Richmond, el Dr. Spires comparte algunos de sus hallazgos a partir del análisis de las evidencias en Israel, Suecia, Japón y Uruguay.

The effect of school closures on standardized student test outcomes

Fuente: feb.kuleuven.be

Material para publicación en proceso:

El cierre de escuelas debido a la crisis de COVID-19 en 2020 dio lugar a una importante interrupción de la prestación de servicios educativos, lo que hizo temer que se produjeran pérdidas de aprendizaje y un aumento de la desigualdad en la educación. En este documento se evalúan los efectos del cierre de escuelas basado en pruebas estandarizadas en el último año de la escuela primaria en las escuelas flamencas de Bélgica. Los datos abarcan una amplia muestra de escuelas flamencas en un período de seis años, de 2015 a 2020. Encontramos que los estudiantes de la cohorte de 2020 experimentaron pérdidas de aprendizaje significativas en todas las materias evaluadas, con una disminución en los promedios escolares de las puntuaciones en matemáticas de 0,19 desviaciones estándar y las puntuaciones holandesas de 0,29 desviaciones estándar en comparación con la cohorte anterior. Este hallazgo se mantiene cuando se toman en cuenta las características de la escuela, las pruebas estandarizadas en el cuarto grado y los efectos fijos de la escuela. Además, observamos que la desigualdad dentro de las escuelas aumenta un 17% en matemáticas y un 20% en holandés. La desigualdad entre escuelas aumenta un 7% en matemáticas y un 18% en holandés.  Las pérdidas de aprendizaje están correlacionadas con las características observadas en las escuelas, ya que las escuelas con una población estudiantil más desfavorecida experimentan mayores pérdidas de aprendizaje.

 

COVID-19 y educación primaria y secundaria: repercusiones de la crisis e implicaciones de política pública para América Latina y el Caribe.

COVID-19 y educación primaria y secundaria: repercusiones de la crisis e implicaciones de política pública para América Latina y el Caribe.

El presente documento establece un diagnóstico frente a las implicaciones de la pandemia COVID-19 en los Niños, Niñas y Adolescentes-NNA de los niveles de prescolar, primaria y secundaria considerando estrategias para superar la crisis.

Perspectivas sobre la reapertura de las escuelas: ¿qué dicen los expertos sobre los efectos del covid-19 en los estudiantes y la educación?

Autores: Santiago Arcila, Maria Paula Barbero

No existe duda de que los derechos de las niñas, los niños y los adolescentes deben ser una prioridad para cualquier sociedad. Como se señala en el libro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Doing Better For Children, todos los gobiernos deben priorizar el bienestar de los niñas, niñas y adolescentes a través de la revisión continua de la eficacia de sus políticas públicas en provecho de garantizar las mejores condiciones de desarrollo integral para esta población: “Los poderes públicos deben experimentar permanentemente políticas y programas para los niños, evaluarlos rigurosamente a fin de verificar si mejoran el bienestar infantil, y trasladar los fondos dedicados a programas ineficaces a otros que den resultados. Este enfoque orientado por hechos comprobados asegura que los recursos asignados a los niños mejoran gradualmente su bienestar”.  Esto quiere decir que, en todos los contextos, dimensiones como la salud, la seguridad y la educación no pueden ser una excepción. Es en este marco general que, en la actualidad, en un entorno de pandemia por el Covid-19, la discusión sobre el derecho a la educación y sus formas de garantizarlo tiene un lugar central: ¿qué debemos tener en cuenta como sociedad a la hora de tomar decisiones sobre las escuelas?, ¿qué nos dicen los expertos sobre la manera en que el virus se relaciona con los cuerpos de niños, niñas y adolescentes?, ¿qué evidencia hay hasta el momento para poder evaluar posibles reaperturas o prolongaciones de los cierres de las instituciones educativas?

Alasdair Munro, investigador clínico especializado en enfermedades infecciosas pediátricas, y Saul Faust, profesor de Inmunología pediátrica y enfermedades Infecciosas, ambos asociados al  University Hospital Southampton, afirman que a pesar de que aun hacen falta evidencias serológicas (presencia de anticuerpos contra el virus en la sangra) solidas en niños y adolescentes relacionadas con el Covid-19, los hallazgos indican una dirección que apunta a que “los niños podrían tener una probabilidad significativamente menor de infectarse que los adultos”. Y en esa línea señalan que “los niños podrían tener una infección respiratoria superior más transitoria con una diseminación viral mínima, o el escenario menos probable, de mostrar síntomas mínimos a pesar de una diseminación viral significativa”[1].

Para Munro y Faust, lo que las investigaciones en Guangzhou, los Alpes franceses, Nueva Gales del Sur y Países Bajos señalan, es que los niños no son un vector de transmisión central, y que existiría una muy baja probabilidad de que infecten a los adultos. Por ejemplo, respecto al caso de los Países Bajos, afirman que “datos separados de los estudios de atención primaria y de hogares sugieren que el SARS-CoV-2 se transmite principalmente entre adultos y de familiares adultos a niños”; y a propósito del caso de estudio que se hizo en un entorno escolar en Nuevos Gales, “no se encontró evidencia de que los niños infectaran a los maestros”. Ambos investigadores reiteran que mientras que la evidencia serológica se recopila, la población de niños, niñas y adolescentes están siendo expuestas a otra situación fundamental: “La serovigilancia no se producirá rápidamente a pesar de los estudios en curso debido a la logística del muestreo masivo de sangre en niños y los problemas globales con el control de calidad de las pruebas de anticuerpos a gran escala. Mientras tanto, las escuelas permanecen cerradas y los formuladores de políticas de todo el mundo están considerando sus opciones para liberar la presión sobre los bloqueos a medida que el número de casos y las muertes comienzan a estabilizarse y caer”[2].

El cierre de escuelas responde, según Munro y Faust, a la novedad y falta de información inicial sobre el virus, es por esta razón que se asumió un escenario preventivo en el que se partía de la suposición de que los niños podían ser potenciales vectores asintomáticos: “Las implicaciones de los niños asintomáticos pero potencialmente infecciosos en la comunidad son importantes[…] Con esta presunción, pero sin evidencia, se implementaron cierres de escuelas de manera casi ubicua en todo el mundo para intentar detener la posible propagación de enfermedades a pesar de los modelos iniciales que sugerían que esto tendría menos impacto que la mayoría de las otras intervenciones no farmacológicas”[i].

En una línea similar, en la investigación[3] sobre el papel de los niños en la propagación del virus, a cargo del RIVM (Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente) del ministerio de salud de los Países bajos, se afirma que “el nuevo coronavirus se transmite principalmente entre adultos y de familiares adultos a niños. La propagación de COVID-19 entre niños o de niños a adultos es menos común. En general, cuanto más pequeños son los niños, menos importante es el papel que desempeñan en la propagación del virus”. A partir de esta tendencia que sugieren las evidencias actuales, la RIVM ha diseñado una serie de recomendaciones para las familias, las instituciones educativas y los estudiantes, que le apuestan a la posibilidad de una vida escolar bajo dinámicas de relacionamiento diferenciales según grupos etarios y medidas precisas de bioseguridad. Así por ejemplo, se ha definido que “la medida de 1,5 metros es menos estricta para los niños: los niños de hasta 12 años e incluidos no tienen que estar a 1,5 metros de distancia entre sí o de los adultos. Esto también se aplica a la atención infantil y la educación primaria. Los jóvenes de 13 a 18 años (es decir, de 17 años o menos) no tienen que mantenerse a 1,5 metros de distancia entre sí, pero sí deben mantener la distancia de los adultos. Esto se aplica a todos los alumnos de las escuelas secundarias, independientemente de su edad. En la educación vocacional secundaria y la educación superior, todos los estudiantes deben permanecer a 1,5 metros de distancia, independientemente de su edad”.

Según ambas fuentes, la evidencia científica sobre la salud de los niños, niñas y adolescentes, apunta a la posible existencia de un factor protector de orden inmunitario, frente al Covid-19. Dicha evidencia pone sobre la mesa una segunda preocupación que tiene que ver esta vez con la salud, el desarrollo socio-afectivo y del aprendizaje en esta población, además de los efectos a largo plazo sobre la economía de las distintas sociedades. En palabras de Andreas Schleicher, director de educación y habilidades de OCDE, “en el pico de la pandemia, 1.500 millones de estudiantes quedaron excluidos de sus escuelas. A pesar de los esfuerzos realizados en la enseñanza a distancia, estos estudiantes experimentaron pérdidas significativas de aprendizaje. Eso es bastante malo; sin embargo, algunas de las estrategias de reapertura que se están implementando hoy harán que las pérdidas de aprendizaje de estos estudiantes sean aún mayores. Juntas, estas pérdidas seguirán a los estudiantes hacia el mercado laboral, y tanto los estudiantes como sus sociedades sentirán los resultados económicos adversos.”[4]

Schleicher enfatiza en que las desigualdades en los sistemas educativos se han intensificado con la pandemia y esto implica que sea necesario repensar las decisiones que se están tomando respecto a las formas de garantizar el derecho a la educación a los niños en todos los espectros del campo social. Su punto consiste en señalar una diferencia generalizada entre estudiantes privilegiados y estudiantes excluidos o menos favorecidos: “los niños de entornos privilegiados no solo tienen un fuerte apoyo de sus padres para ayudarlos a concentrarse en el aprendizaje, sino que también han encontrado su camino en la escuela cerrada puertas a oportunidades de aprendizaje alternativas, como tutores privados y los llamados módulos de aprendizaje. Aquellos de entornos desfavorecidos han permanecido excluidos cuando sus escuelas cerraron y es poco probable que cierren la brecha, que es cada vez mayor”[ii].

Con este diagnóstico coincide Johns Hopkins de la University’s School of Advanced International Studies, quien se ha encargado de estudiar el fenómeno de la educación en la pandemia en países en vía de desarrollo, como por ejemplo India[5]. Para él, la pandemia ha puesto en escena una vez más las desigualdades frente al derecho a la educación, expresadas en la diferencia en términos de acceso digital entre los más ricos y los más pobres, entre las ciudades y los entornos rurales, al punto de que, afirma que “reemplazar el aprendizaje en persona por la enseñanza en línea es lo suficientemente desafiante en los países ricos; en países en desarrollo como la India, hay incluso grandes obstáculos. A pesar de un aumento masivo en la penetración de Internet y los teléfonos inteligentes en los últimos años, alrededor del 70 por ciento de los indios en las áreas rurales, donde viven casi dos tercios de los 1.300 millones de habitantes del país, todavía carecen de acceso digital, por lo que la educación presencial es vital […]Si bien un mayor uso de la televisión y la radio con fines educativos podría llenar algunas de las lagunas de aprendizaje, es casi seguro que el reloj de la educación se ha retrasado para cientos de millones de jóvenes indios”[iii]. Si este es el diagnóstico para India, es inevitable pensar en las condiciones de los estudiantes de los países de Latinoamérica y en la urgencia de abrir una discusión sustentada en la evidencia en cada uno de ellos.

Estos expertos afirman que ante la evidencia una posible existencia de factores protectores a nivel orgánico en estas poblaciones, es necesario implementar estrategias para fortalecer y volver a las escuelas de forma segura, y con ello evitar las consecuencias socio-emocionales y de aprendizaje en el aislamiento de los estudiantes. Es en esta línea que en el documento titulado Marco de reapertura de las escuelas, producido por Unicef, el Banco Mundial, el Programa Mundial de alimentos y la UNESCO, se afirma que “el cierre de escuelas en todo el mundo en respuesta a la pandemia de COVID-19 representa un riesgo sin precedentes para la educación, la protección y el bienestar de los niños”. Allí pueden encontrarse argumentos idénticos a los de los investigadores mencionados, sobre el costo a nivel del desarrollo y el bienestar social de los niños, así como al nivel de la economía futura de los paises.

Vale la pena resaltar que en dicho documento se señalan, de forma explícita, una serie de efectos que los demás expertos no habían mencionado, y que tienen que ver con que la privación de asistencia a la escuela es un factor de exposición para riegos futuros: “no asistir a la escuela también aumenta el riesgo de embarazo adolescente, explotación sexual, matrimonio infantil, violencia y otras amenazas”.  Esto sin mencionar que nuevamente son las poblaciones más vulnerables las que se encuentran en una situación de riesgo mayor relacionado con el hecho de que “cuanto más tiempo estén los niños marginados fuera de la escuela, menos probable es que regresen. Los niños de los hogares más pobres ya tienen casi cinco veces más probabilidades de no asistir a la escuela primaria que los de los más ricos”.  Para las poblaciones más pobres las escuelas representan un lugar de garantía de derecho muy importante por lo que, como señala el documento, “los cierres prolongados perturban los servicios esenciales de las escuelas, como la inmunización, la alimentación escolar y el apoyo psicosocial y de salud mental, y pueden causar estrés y ansiedad debido a la pérdida de la interacción con los compañeros y a la alteración de las rutinas.”

Es por ello que Munro y Faust, finalizan su publicación con una colusión provisional que tiene en cuenta la complejidad adicional que la pandemia ha traído al ámbito escolar, y que apuesta por la posibilidad de inventar estrategias basadas en la evidencia: “en la actualidad, los niños no parecen ser super esparcidores. Los datos de serovigilancia no estarán disponibles para confirmar o refutar estos hallazgos antes de las decisiones políticas urgentes que deben tomarse en las próximas semanas, como cómo y cuándo reabrir las escuelas. Las políticas para las intervenciones no farmacológicas que involucran a los niños tendrán que hacerse sobre una base de riesgo-beneficio con la evidencia actual disponible. Los gobiernos de todo el mundo deberían permitir que todos los niños regresen a la escuela independientemente de sus comorbilidades. Se necesitará una vigilancia detallada para confirmar la seguridad de este enfoque, a pesar de los análisis recientes que demuestran la ineficacia de los cierres de escuelas en el pasado reciente”[iv].

El documento el Marco para la reapertura de las escuelas, dedica una parte importante a brindar orientación en las formas seguras para evaluar, implementar y hacer seguimiento a las estrategias de retorno y reapertura de los colegios:

  • “La reapertura de las escuelas debe guiarse por el interés superior del niño y por consideraciones generales de salud pública, sobre la base de una evaluación de los beneficios y riesgos conexos y basándose en evidencias intersectoriales y específicas del contexto, incluidos los factores de educación, salud pública y socioeconómicos”
  • “Los encargados de adoptar decisiones deben entonces evaluar la mejor manera de apoyar el aprendizaje y el bienestar en cada contexto, teniendo en cuenta especialmente, los beneficios de la instrucción en el aula frente al aprendizaje a distancia y frente a los factores de riesgo relacionados con la reapertura de las escuelas, observando las evidencias no concluyentes en torno a los riesgos de infección relacionados con la asistencia a la escuela.”

En esta mediada como recomendaciones finales para todos aquellos que hacen parte de las comunidades educativas y sus instituciones, vale la pena señalar que es posible un regreso seguro y progresivo a las aulas, y para ello deben tenerse en cuenta lo siguiente:

  • Es indispensable consultar los documentos expedidos por el Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio de Salud y Protección social cómo Los  lineamientos para la prestación del servicio de educación en casa y en presencialidad bajo el esquema de alternancia y la implementación de prácticas de bioseguridad en la comunidad educativa, y la Resolución 0000 1721, en la que “se brindan indicaciones para la adopción del protocolo de bioseguridad para instituciones educativas en el retorno gradual, progresivo y seguro a la prestación del servicio educativo en la presencialidad bajo el esquema de alternancia”. Ambos documentos hacen establecen una hoja de ruta para orientar a las comunidades educativas en la reapertura de Establecimientos Educativos que, según los investigadores citados, es urgente para asegurar la protección, el bienestar social y los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
  • El retorno gradual, progresivo y seguro a las escuelas exige una evaluación rigurosa de los protocolos de bioseguridad y del estado de la infraestructura de los Establecimientos Educativos. Asimismo, presupone la preparación y capacitación del personal para asumir los retos de la reapertura.  Teniendo en cuenta lo anterior, los tomadores de decisión, acorde con lo establecido por Munro y Faust, deberán analizar el costo-beneficio según datos actualizados que iluminen la disyuntiva entre mantener asilados a los estudiantes o permitir el regreso seguro a las escuelas.
  • Para sortear los obstáculos en el proceso del retorno a las aulas de clase, hay que estar permanentemente actualizados frente  a la evidencia científica,  experiencias  nacionales e internacionales exitosas y  los análisis de expertos y  entidades confiables que constituyan un referente para la implementación de protocolos que respondan a la realidad de cada conexto educativo.
  • Aunque se debe tener en cuenta las condiciones prepandémicas para establecer el panorama frente a la reapertura, se debe tener en cuenta que el COVID-19 representó un cambio de paradigma en el manejo de los procesos educativos en Colombia, por lo que se debe partir de la realidad actual  subregional a nivel social, económico y político para reconocer las limitaciones que estas pueden conllevar en los procesos de ensenanza-aprendizaje de  los niños, niñas y adolescentes y en el aseguramiento de la atención integral de los mismos.

Bibliografía:

 Children are not COVID-19 super spreaders: time to go back to school – Alasdair P S Munro, Saul N Faust

Doing Better For Children – Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

Los lineamientos para la prestación del servicio de educación en casa y en prespecialidad bajo el esquema de alternancia y la implementación de prácticas de bioseguridad en la comunidad educativa-Ministerio de Salud de Gobierno Nacional de Colombia

RIVM Committed to health and sustainability Children, school and COVID-19 – Ministerio de salud de los Países Bajos

Marco para la reapertura de escuelas- Unesco, Banco mundial, Unicef, Programa mundial de alimentos

Resolución 0000 1721- Ministerio de Salud de Gobierno Nacional de Colombia

Will Schools and Universities Ever Fully Reopen After COVID-19? We Asked Nine Experts About the Future of Education After the Pandemic

 

[1] Children are not COVID-19 super spreaders: time to go back to school

[2] Children are not COVID-19 super spreaders: time to go back to school

[3] RIVM Committed to health and sustainability Children, school and COVID-19

[4] Will Schools and Universities Ever Fully Reopen After COVID-19? We Asked Nine Experts About the Future of Education After the Pandemic

[5] Will Schools and Universities Ever Fully Reopen After COVID-19? We Asked Nine Experts About the Future of Education After the Pandemic

[i] Children are not COVID-19 super spreaders: time to go back to school

[ii] Will Schools and Universities Ever Fully Reopen After COVID-19? We Asked Nine Experts About the Future of Education After the Pandemic 

[iii] Will Schools and Universities Ever Fully Reopen After COVID-19? We Asked Nine Experts About the Future of Education After the Pandemic

[iv] Children are not COVID-19 super spreaders: time to go back to school

 

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